
El remo como deporte para la recuperación tras el cáncer de mama
Un grupo de mujeres neuquinas que atravesó el cáncer de mama encontró en el deporte una herramienta para la rehabilitación física, el acompañamiento emocional y la construcción de nuevos proyectos de vida.
Se trata de “Rosas de la Confluencia”, una agrupación integrada por sobrevivientes de la enfermedad que practica kayak y bote dragón, una disciplina de origen chino que combina trabajo en equipo, actividad física y contención mutua.
Actualmente el grupo está conformado por diez mujeres y busca sumar nuevas integrantes. La práctica del bote dragón no fue elegida al azar: según explicaron durante una entrevista con Otra Mañana, esta modalidad surgió a partir de investigaciones impulsadas en Canadá por el doctor Don McKenzie, quien demostró que el movimiento repetitivo del remo ayuda a prevenir el linfedema, una de las secuelas más frecuentes tras la extracción de ganglios en pacientes con cáncer de mama.
Las integrantes de Rosas de la Confluencia entrenan tres veces por semana en las instalaciones del club Ceprón de Neuquén, donde además fortalecen un espacio de amistad y acompañamiento. "Estamos en las buenas y en las malas. La unión hace la fuerza", resumieron en una entrevista con “Otra Mañana”.
Hace pocas semanas recibieron un importante impulso con la entrega de un bote dragón por parte del Gobierno de Neuquén. Si bien la embarcación ya fue bautizada, la bajante del río Limay impide por el momento utilizarla con normalidad, ya que este tipo de botes requiere mayor profundidad para navegar.
Uno de los testimonios más emotivos fue el de Isabel, zapalina e integrante del grupo, quien contó que convive con la enfermedad desde hace 14 años y actualmente atraviesa un tratamiento paliativo. A pesar de ello, aseguró que encontró en Rosas de la Confluencia un nuevo motivo para seguir adelante. "Se puede salir. Es cuestión de poner actitud y sentirse más fuerte cada día", expresó.
Las integrantes remarcaron además que el diagnóstico no debe vivirse como una sentencia. "Cuando te dicen que tenés cáncer no hay que asustarse. Detrás del cáncer hay vida", afirmaron, alentando a otras mujeres a buscar acompañamiento y animarse a participar de este tipo de actividades que mejoran tanto la salud física como el bienestar emocional.